Trabajo con las familias

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La base de todo el trabajo radica en la familia y en la comunidad. Los voluntarios son de las propias comunidades donde trabajamos, conocen bien a los niños, a sus familias, sus problemas y las condiciones en las que viven y, junto con ellas, buscan maneras de mejorar su realidad. Las familias se sienten amparadas, entendidas y fortalecidas para buscar soluciones a sus problemas.

“Pues a sus ángeles mandará cerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”. Salmo 91,11

Los voluntarios visitan a las familias en sus casas una vez al mes, lo que permite un segumiento, un control y un contacto más cercano de los niños y sus familias. Así se consigue un trabajo más personal e individualizado según las necesidades de cada niño, conocer mejor a su familia y compartir conocimientos y experiencias sobre nutrición, higiene, gestación, prevención de enfermedades, etc. Al mismo tiempo el voluntario analiza y realiza un informe detallado sobre los niños, las gestantes, que mejoras se pueden realizar y la convivencia familiar.

En cada comunidad, un día al mes se reúnen todos los niños acompañados, sus padres y familias, junto con los voluntarios para evaluar el desarrollo de sus niños y facilitar el intercambio de experiencias. En este día, se realiza una evaluación sanitaria de cada niño.

El resultado de este trabajo es la disminución de la mortalidad infantil y mejora de su calidad de vida desde la promoción de la dignidad humana y el fortalecimiento del tejido social de las comunidades, ayudando y contribuyendo a que las familias realicen su propia transformación.